
Recuerda que somos seres educados en una sociedad capitalista. Por lo tanto, la violencia y la brutalidad conforman nuestro paisaje cotidiano. Odiar al prójimo, resulta sencillo, cuando estás obligado a competir con él.
Dios hace mucho tiempo que nos retiró la palabra. Quizá todavía llora por nosotros. Pero nunca se atreverá a mostrarnos misericordia.
Me sé un chiste sin ninguna gracia:
Un niño palestino se asoma dentro del cañón de un tanque israelí. Segundos después, se precipita al suelo con la cabeza reventada. ¿De quién es víctima? ¿De un disparo que le desintegra la cabeza? No, no, qué va. Es otra víctima más del cubismo.
Lo sé, es muy malo. Ya lo advertí. Dije que no tenía gracia.
Lo que sí tiene gracia es que haya seres humanos capaces de dar la orden para que eso suceda.
A veces siento, creo, pienso, que sería mejor que se tirase de la cadena del mundo y se empezara otra vez de cero.
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