jueves, 29 de diciembre de 2011

Parque de atracciones de Madrid

Este es el parque que yo disfruté de niño
Durante los veranos de mi niñez había un mes –agosto- en el que siempre estábamos solos mi hermano y yo, porque los escasos niños que aún no se habían ido al pueblo –nosotros nunca tuvimos pueblo, y tampoco nos importó demasiado- se marchaban.

No fueron todos los veranos, pero sí la gran mayoría de ellos.

Recuerdo que mis amigos pensaban que me aburría como una ostra, porque no había niños con los que jugar; pero la verdad es que me lo pasaba de miedo –aunque también había momentos para el aburrimiento, claro.

Además en agosto ocurría lo que llevaba esperando todo el año: nuestros padres nos llevaban a mis hermanos y a mí al parque de atracciones, para celebrar nuestro cumpleaños. Al principio nos llevaban una vez por cumpleaños, luego solía ser una vez por año, para celebrar los tres cumpleaños.

Si os fijáis bien podéis ver el cine 3D, el Látigo, el Uranus, el Twister...

Recuerdo que -ya más mayorcito-, cuando comentaba que a mí no me regalaban nada de cumple, sino que iba al parque de atracciones, algunos amigos míos pensaban que había tenido mucha suerte por ir tres veces al parque, porque la entrada costaba bastante dinero –más con la calco o la pulsera que te permitían subir a todas las atracciones-; cosa bastante curiosa porque, claro, nuestros padres nos llevaban al parque de atracciones, pero jamás fuimos de vacaciones en nuestras vidas como iban ellos cada verano.

Sólo acompañamos a nuestro padre una vez, de muy pequeños, porque trabajó unos días en Alicante, y mientras el trabajaba nosotros íbamos con nuestra madre a la playa -aunque apenas me acuerdo de eso-; y luego, ya con trece o catorce años, cuando dejamos de ir al parque de atracciones, porque mis hermanos eran mayores y preferían estar con sus amigos, fuimos de vacaciones cinco días a Torrevieja. 

Supongo que los padres de los demás niños gastaban más dinero viajando fuera o yendo a los pueblos durante casi todo el verano -más los regalos de cumpleaños- que mis padres llevándonos al parque de atracciones.

Fuese como fuese, ahora sé que mis padres hacían un tremendo esfuerzo económico para llevarnos, porque nunca hubo mucho dinero en casa.

Esto ocurrió desde los ocho o nueve hasta los doce –si no recuerdo mal-, y para mí ir al parque de atracciones era lo mejor que me podía pasar.

Mi hermano y yo, que siempre íbamos corriendo de atracción en atracción, estábamos la mayor parte del tiempo solos. Mis padres se quedaban en el merendero o iban con mi hermana, mucho más cauta –por no decir cagueta- que nosotros por aquel entonces.

La de veces que nos montamos mi hermano y yo en los 7 picos

Una de las cosas que más me gustaban era que le había prometido a mi hermano que cada año que fuéramos, iba a montarme en una atracción nueva, y así fui montándome en todas las atracciones que se inaguraron en el parque; excepto en el Katapult, que siempre me dio demasiado miedo y tuve que buscar cientos de excusas para no hacerlo.

Cuando se inaguró el Katapult, mis hermanos y yo recogíamos las monedas que caían de los bolsillos

Para concluir mi primera entrada relacionada con el parque de atracciones, os dejo un video que encontré buscando imágenes y videos del parque de atracciones de mi niñez, cuando todavía se parecía más a una feria que a un parque temático.



Espero que lo disfrutéis tanto como yo lo hice. El video me trajo a la memoria un montón de recuerdos.

Si os ocurre lo mismo, os invito a dejar vuestros comentarios.

Y desde aquí, nada más. Basta deciros que iré añadiendo entradas que versen de las atracciones de aquella época, salpicadas con algunas anécdotas personales, con el propósito de contextualizar los hechos.

3 comentarios:

  1. Qué recuerdos, qué pena que en el video no hubiera imágenes de la atracción de "los piratas", ni del reina de África, que eran mis atracciones favoritas. Me parece muy entrañable esta entrada, espero más. Gracias Soñador.

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  2. Ay, amigo. Espera la próxima entrada dedicada al parque, que sí que existen videos -al menos de una de las atracciones que mencionas.

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  3. al quitar ciertas atracciones no solo han destruido la imagen del parque, ademas, han destruido toda la ¡magia! ¡la esencia! que todos teniamos dentro y que nos hizo crecer como niños felices haciendonos usar la imaginacion y haciendo que pasar un dia en el parque fuera algo especial, magico y alucinante! que esperabas con ansia poder disfrutar una vez mas... ahora por desgracia se ha convertido en un parque tematico donde prima el dinero por encima de la fantasia que un niño y sus padres podian disfrutar estando alli.
    si de algo sirven mis palabras o si llegan a algun directivo del parque, por favor, devolvednos nuestra niñez para que se la podamos dar a nuestros hijos, no todo es dinero en la vida.

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