miércoles, 22 de febrero de 2012

Kung Fu master, versión Amstrad CPC 464




No puedes darte un respiro. Debes seguir luchando y ascendiendo por el Templo del Diablo, si quieres rescatar a tu novia de las diabólicas garras de una peligrosa organización. Lanza patadas y puñetazos. Esquiva y salta. No te dejes atrapar, ni golpear, ni apuñalar… El miedo solo es un obstáculo para completar tu misión. Debes derrotarlos a todos. Que no se les olvide que eres un autentico maestro del Kung Fu.

“Kung Fu Master” fue una máquina recreativa que arrasó en bares y salones recreativos. Por lo que su conversión, al igual que ocurrió con otras recreativas —“Enduro Racer”, “Ikari Warriors” o “Wec Le Mans”—, no se hizo esperar. La encargada de llevar a buen puerto la conversión —al menos para Amstrad CPC y Spectrum— fue la irregular U.S. Gold; empresa capaz de lo mejor y lo peor. El videojuego para los 8 bits fue publicado en 1987.

Las máquinas recreativas fueron una fuente inagotable de inspiración para los programadores de 8 bits. Aunque, por ejemplo, en España se apostó por videojuegos originales —probablemente, no por elección, sino por el alto coste de las licencias de las recreativas.
 
El resultado, siempre teniendo en cuenta las diferencias existentes entre los microordenadores de 8 bits y las máquinas recreativas, puede calificarse de notable. Los personajes son de gran tamaño, se mueven de forma correcta y están definidos. El desarrollo del videojuego se mantiene fiel al original. El aspecto gráfico es muy bueno. Los fondos están muy cuidados. Destaca el colorido de la versión para Amstrad. El scroll es lateral.

La historia del videojuego es la típica en este tipo de arcades: un malvado ha raptado a nuestra novia, y tendremos que ascender a lo más alto de “El Templo del Diablo” para intentar salvarla.
 
El aspecto del videojuego recuerda a la película que empezó a rodar Bruce Lee, y de la que, cuando este murió, se hizo una nefasta versión, aprovechando el material rodado y añadiendo nuevas escenas rodadas por tres dobles distinto. La película en cuestión, se tituló “Juego con la muerte”.


Dentro del “Templo del Diablo” nos enfrentarnos a los enemigos que nos vienen tanto por la izquierda, como por la derecha, con el propósito de agarrarnos y restarnos energía hasta quitarnos una vida. 

Podemos dar patadas laterales o con salto y barridos; y también puñetazos, pero debido a la menor distancia que nos separa de nuestros enemigos, a la hora de ejecutar dichos golpes, resultan menos efectivos que los realizados con las piernas. Cuando los agarradores nos atrapan, tendremos que movernos de un lado a otro, para desembarazarnos de su presa.

También nos las tendremos que ver con otros esbirros: lanzadores de cuchillos, enanos saltarines, serpientes, dragones, esferas explosivas y mariposas venenosas.

Al final de cada nivel, tendremos que derrotar a un malo, si queremos ascender por la escalera que nos llevará a la siguiente planta. Obviamente, a medida que ascendemos niveles, la dificultad aumenta y los malos finales son cada vez más peligrosos.
 
El videojuego no tiene música, se limita a unos efectos sonoros bastante curiosos. Recuerdo que en la máquina recreativa, una de las cosas que más nos gustaba era una especie de gritito que hacía nuestro trasunto de Bruce Lee cuando golpeaba.
 
He vuelto a jugar, y tengo que reconocer que no he conseguido pasar del segundo nivel. Le tendré que echar más horas. Pues recuerdo que de pequeño, si no me lo acababa, poco me faltaba. Y lo de jugar a videojuegos, es como montar en bicicleta, te oxidas y te vuelves torpe, pero no olvidas cómo se hace.


 
Hace poco, tuve la oportunidad de jugar un remake de “Kung Fu Master” bastante interesante. El cual, como suele ocurrir con los buenos remake, respeta el sistema de juego y se centra en mejorar los aspectos que debido a la falta de memoria con la que contaban los sistemas de 8 bits, lastran un poco la jugabilidad y el aspecto. Aunque, a veces, tengo la impresión de disfrutar más con los originales que con los remakes, pues, de alguna forma, las mejoras técnicas provocan que se pierda el encanto de unos videojuegos que sorteaban la falta de medios con grandes dosis de creatividad y talento. 


De todas formas, si queréis un emulador gratis y no sabéis cual, mirad este enlace de los compañeros de Amstrad Esp -uno de los mejores sitios para saber más del Amstrad y donde podréis encontrar gran variedad de títulos clásicos y nuevos; sí, la escena retro está viva, aunque cada vez más parada en el caso concreto de Amstrad.

En caso, de que no sepáis o tengáis alguna duda o curiosidad al respecto, decidmelo en los comentarios, y os aclararé todo lo que esté en mi mano.










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