martes, 4 de enero de 2011

Concurso Express: "Dos coronas"

Para todo aquel que quiera hacerse con un ejemplar de "Dos Coronas", basta con visitar el blog "La pluma de ángel caído" y participar en su concurso. Y si no tenéis suerte, siempre podéis ir a la librería y comprar la novela.

domingo, 2 de enero de 2011

EVIL DEAD (Posesión infernal).

A muchos nos bastó con visionar los primeros minutos de esta bizarra e interesante película, para darnos cuenta que nos hallábamos ante un material realizado por un director destinado a convertirse en una referencia dentro del género de terror. Y si bien es verdad que “Posesión Infernal” no es para nada una película redonda –como suelen ser la mayoría de las óperas primas—, no es menos cierto que la cinta en cuestión es un maravilloso alegato de las cualidades innatas, y aún sin explotar, de quien estaba en ciernes de convertirse en un excelente autor.

A principios de la década de los ochenta, Sam Raimi, sin apenas dinero, acompañado por un reducido grupo de actores desconocidos y de sus —ya por entonces— inseparables amigos –el productor Robert Tapert y el actor Bruce Campbell—, decidió jugársela, y se marchó a Tenesse, con el propósito de rodar una pequeña película de terror, cuya acción se situaría en una cabaña abandonada, ubicada en medio de un bosque de aspecto lúgubre.

La trama elegida para lo que iba a ser su ópera prima no podía ser más simple: una pandilla de amigos deciden viajar a una cabaña aislada y su curiosidad provoca que entes endemoniados accedan a nuestro plano de existencia y siembren el caos y la destrucción allá por donde van.

Analizando la película, uno llega a la conclusión de que todos los implicados en el proyecto tenían muy claras las ideas con respecto a lo que iban a hacer. El guión está escrito con el único objetivo de poder llevarse a cabo; sin alardes. Una historia sencilla y directa. Pocos actores. Textos cortos y fáciles de decir; los cuales no ralenticen en ningún momento la filmación o provoquen el desperdicio del bien más preciado de una producción —la película—. Efectos físicos que puedan realizarse de forma barata, pero que sorprendan al espectador. Una o dos localizaciones; no más. Situar la trama en espacios reales, los cuales no necesiten ser recreados. Valerse de la oscuridad para disimular los defectos de producción. Y por último, pero no menos importante, convertir la historia en una fiesta gore —plagada de excesos, sangre y fluidos caseros—, con el propósito de atrapar la atención de los espectadores y que su película no deje indiferente a nadie.

Cierto es, que el factor suerte tuvo mucho que ver en su posterior éxito comercial. La película debe gran parte de su buena recepción entre el público, a que se estrenó en una época en la que el video estaba en auge y los productores veían en la venta y alquiler de cintas de video una suculenta y nueva fuente de ingresos a explotar. Pero si uno analiza, como ya he mencionado anteriormente, con algo de detenimiento la cinta, y escucha a quienes trabajaron en ella, se da cuenta de que todos los miembros del equipo pusieron todas sus energías al servicio de la película. El fracaso hubiera supuesto, probablemente, que Sam Raimi jamás hubiese podido dedicarse al mundo del cine.

Pero la inteligencia se torna superflua, sin el apoyo del instinto y el talento. Y de ambos, ya andaba sobrado Sam Raimi, por aquella época. El virtuosismo que demuestra con la cámara, que él mismo maneja; así como el deliciosos montaje y sonorización de la película, permiten que un material rodado de forma amateur, cobre en la pantalla una fuerza e intensidad cinematográfica fuera de lo común. A lo largo del metraje se suceden secuencias de cine en estado puro.
Aún hoy, resulta increíble como un director novel fue capaz de dominar y  manejar con semejante precisión el tempo de una secuencia. Fascinante el sonido de las vigas cuando la cámara cenital sobrevuela por encima de la cabeza de uno de los personajes acosado por los espíritus malignos. En definitiva, la película es un magnifico ejemplo de cómo se pueden crear picos de tensión y pavorosas atmósferas, gracias a un buen montaje. Raras veces se ha conseguido transmitir con tanta crudeza y de forma tan visceral la sensación de asedio, como en el caso que nos ocupa.

Poco importa que los personajes sean simples esbozos o que las actuaciones no estén a la altura —a excepción, claro, del genial Bruce Campbell —, porque lo que engancha de esta película es cómo te están contando lo que sucede, y no lo que sucede en sí.

La falta de medios fue un factor fundamental para que un director con unas ganas locas de rodar, se convirtiese en una maquina creativa invencible, empleando ingentes cantidades de creatividad y talento y, sobre todo, arrogancia y falta de conciencia, para sortear, uno a uno, todos los obstáculos que le salían al paso. Basta señalar, como ejemplo de ingenio creativo, las distintas secuencias subjetivas de la presencia malsana e invisible que merodea la casa y se mueve entre los troncos del bosque, acechando a los ingenuos adolescentes —y que, desde entonces, tantos directores han “homenajeado”—, fue rodada situando la cámara encima de una carretilla.
Más tarde, vendrían dos secuelas más, pero eso, como dice un hermoso libro, ya es otra historia.

martes, 28 de diciembre de 2010

SCIFIWORLD, CONCURSO CRÍTICA: Y EL GANADOR ES... (Nº34)

Parece que el 2011 va a ser un buen año para mí. He recibido más buenas noticias, en el ámbito literario, en cuestión de meses, que durante los últimos diez años de mi vida.
No voy a decir nada, por no gafarlo, pero pronto habrá más noticias del agrado de quienes siempre me han apoyado y quienes comienzan a leerme ahora.
Pero me estoy desviando de la razón de ser de esta nueva entrada. Os cuento lo que realmente quería que supieseis: he ganado el concurso de crítica que todos los meses ofrece la revista Scifiworld.
Mi crítica saldrá el mes de enero, concretamente en el número 34. Espero que os compréis la revista, no solo para leerla, sino para disfrutar de una revista distinta e interesante. Y quien no pueda o no quiera gastarse el dinero, puede leer la crítica aquí.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

CONQUEST OF THE PLANET OF THE APES


Los productores del estudio pretendían con esta nueva película insuflar aires renovados a la saga y ofrecer un tratamiento más arriesgado e independiente; y a fe, que lo consiguieron.

El guión escrito por Paul Dehn narra una historia mucho más dura, directa, atrevida  y oscura que sus predecesoras. Debido a lo cual, y pensando en cómo poder sacar el máximo provecho a un guión de esta naturaleza, se buscó un director con entidad, fuera del género de la ciencia ficción, quien pudiera darle el sello de autor a la producción en ciernes. El elegido para tomar las riendas del proyecto, no fue otro que J. Lee Thompson, quien atesoraba títulos tan destacados, como, por ejemplo, “El cabo del terror” o “Los cañones de Navarone”.

El riesgo al que se exponían los ejecutivos de la 20th Century Fox, dándole un nuevo rumbo a la saga —el cual no iba a ser plato de buen gusto para todos los fanáticos de la saga— y dejando el proyecto en manos de alguien con personalidad y experiencia—quien iba a permitir pocas intrusiones por parte del estudio—, tampoco es que fuera muy alto. La saga había perdido algo de fuelle en taquilla y todos los implicados en la producción sabían que no se podría sacar mucho más partido a la franquicia; al menos, claro, en el celuloide. Si la película era un fiasco, simplemente tendrían que adelantar el cierre.

Los responsables técnicos y artísticos, a pesar de las limitaciones con las que contaron para sacar adelante el proyecto de esta cuarta entrega, ya fuera la estricta censura —no olvidemos que la película precedente, “Huida del planeta de los simios”, estaba dirigida a un público familiar—, o el exiguo presupuesto —el cual obligaba a disimular la falta de medios con una medida planificación técnica y un impresionante montaje final— hicieron una labor encomiable.

“Conquest of the Planet of the Apes” o “La rebelión de los simios” —título con el que es conocida en España— es un producto de una factura notable. Visto con cierta perspectiva, la elección de un director como J. Lee Thompson fue todo un acierto. Basta abstraerse de los intereses mercantilistas y analizar esta obra cinematográfica desde un punto de vista meramente artístico, para percatarse de que nos encontramos ante una película dirigida por un autor que supo ser capaz de dotar a cada una de las imágenes que componen la película de una crudeza y energía implacables; con una puesta en escena que se mueve entre el cine más clásico y esa especie de estilo sucio y agresivo de los setenta, que le proporcionaba a la películas rodadas en aquella época un tono casi documental. Y para lograrlo, Thompson se limitó a darle espacio a sus actores y a componer fantásticos planos generales, donde destacan dos colores: el rojo y el negro. Por un lado, el rojo se torna clara metáfora de la sed de sangre de los simios, hartos de de las vejaciones constantes a las que son sometidos; y por otro, el negro, símbolo del poder y autoritarismo humano.

Como toda gran película de ciencia ficción que se precie de serlo, se vale de la parábola para hablar de forma implícita de los acontecimientos políticos y sociales que estaban teniendo lugar en aquella época en los Estados Unidos. Pues no olvidemos que la película se rodó en la convulsa década de los setenta. Donde la lucha por los derechos civiles era más encarnizada que nunca, el presidente JFK era asesinado y la guerra de Vietnam estaba abriendo profundas heridas en la mentalidad de una nación propensa a la ingenuidad. Siempre es más fácil transformar a un simio en un héroe que lucha por los derechos de su pueblo, frente a un gobierno opresor y corrupto, que ponerle la corona de espinas a alguno de aquellos anónimos afroamericanos, quienes se vieron implicados en los disturbios de Watts de 1965 —los cuales sirvieron de inspiración a Paul Dehn para redactar el guión.

A pesar de todo lo dicho, cabe señalar que la película no se limita a hablar de la lucha de clases, sino que es un film de aventuras en estado puro; para quienes sólo pretendan pasar un rato entretenidos y no quieran hacer una lectura más profunda.

Todo el plantel de actores está magnífico en sus respectivos roles, aunque es indudable que quien brilla con una luz más intensa, es un impresionante Roddy McDowall, que en esta película interpreta a César —como la precedente hizo con Cornelius—; dotando a su personaje de una gama de emociones tal, que uno olvida que todo no es más que un truco cinematográfico y que ese magnifico ser que pierde la inocencia por culpa de los hombres, no es un simio, sino un hombre enfundado e una máscara.

Para una cinta resulta muy complicado destacar, siendo la cuarta entrega de una saga, como es el caso del film que nos ocupa. Además, el hecho de que la calidad y los presupuestos fueran menguando, progresivamente, con cada nueva entrega de la franquicia, tampoco ayuda demasiado. Mucha gente desprecia esta película, o no la valora en su justa medida, como consecuencia de su principal demérito; es decir, la cinta nació con el único propósito de seguir engordando las arcas de los mandamases del estudio, quienes vieron un filón digno de ser explotado en el enorme éxito de una obra maestra llamada “El planeta de los simios” y decidieron ignorar el hecho de que sus artífices la hubieran pensado para que no pudiese perpetrarse una continuación, dándole uno de los finales más memorable y escalofriantes de la historia del cine. Pero si se le da una oportunidad, y se ve sin prejuicios, más de uno va a llevarse una agradable sorpresa.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

CONCURSO DE RELATOS ZOMBIES

Un autor español con quien tuve la suerte de intercambiar algunos correos electrónicos, me dijo que escribir es como una carrera de fondo, que lo importante es aguantar y no desfondarte cuando una, o varias editoriales, te dicen "que el nivel de calidad de tu relato o novela no es suficiente para ser publicado". Sus palabras, así como las de mis socios del sello "Corruption Productios", me animaron a no tirar la toalla y seguir intentado publicar.
Menos mal, porque ahora empiezo a recoger algunos frutos. Uno de aquellos frutos -de los cuales os iré contando más cosillas a medida que se concreten- tiene que ver con la imagen que acompaña el texto.
Para mi sorpresa, he resultado ser uno de los ganadores del concurso Antología Z, volumen 3, convocado por la editorial Dolmen.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Campaña "Ellos También Son Escritores"

Desde el blog "Noche de Palabras" se está llevando a cabo una campaña magnifica, la cual consiste en ofrecer la oportunidad a quienes han optado por la autopublicación de ser leídos y promocionados por los lectores. Yo voy a participar, prestando mi novela "Confinamiento".
Si queréis saber más de está excelente iniciativa,basta  pinchar aquí.

martes, 7 de diciembre de 2010

CONFINAMIENTO

Corrían los últimos años de la década de los noventa, y empezaba a escribir relatos de manera convulsa. No me preguntéis cómo, pero mientras mi autoestima estaba a la deriva en lo que se refiere a mi vida cotidiana, mi ego como nuevo valor literario crecía y la necesidad de escribir aumentaba de forma exponencial. Así que decidí que, en vez de perder el tiempo escribiendo decenas de relatos, iba a escribir una novela. Sí, en lugar de tener terminado cientos de relato, tendría una novela escrita en unos pocos años. Aunque era consciente de que probablemente todo aquel esfuerzo fuera en vano; ya que sabía que aún estaba muy verde como escritor. Pero quería intentarlo.
La novela tardó en gestarse como cuatro años y de manera intermitente. Es una obra primeriza, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva; escrita en un período muy confuso de mi vida, con apenas veinte años. Personalmente, opino que tiene momentos geniales, pero que el conjunto cojea.  Aún así, la gente que la ha leído dice que toca la fibra sensible del lector; y eso, a mí me vale.
La novela puede descargarse gratis en formato digital o comprarse por algo más de diez euros en papel. Hemos renunciado a cualquier beneficio y no podemos bajar más el precio. Basta con que pinchéis sobre la imagen de la novela que se encuentra en la esquina superior derecha y os llevará al enlace Bubok.
Espero vuestros comentarios.