sábado, 22 de noviembre de 2014

La Feria Tenebrosas; libro juego interactivo en formato app


Ya ha salido " La Feria Tenebrosa" en formato digital para móviles o tablets. Podéis elegir el libro o la pantalla de vuestros dispositivos móviles para disfrutar del librojuego en el cual he tenido la suerte de participar. 
 
Si queréis saber más del libro que editó "Saco de huesos", pinchad aquí.

Os dejo también la información que nos han proporcionado Cubus Game:
 
LA FERIA TENEBROSA – EL LIBROJUEGO
Desde Barcelona nos llega un librojuego interactivo en formato app: “La Feria
Tenebrosa”, escrito y luchado por varios autores de la comunidad Nocte (Asociación
Española de Escritores de Terror), coordinado por Fernando Lafuente, ilustrado por
Pedro Belushi y adaptado al formato digital (app) por el equipo de Cubus Games.
“La Feria Tenebrosa” es una aventura de terror a través de una feria de extraños
personajes, multitud de peligros, retos y acertijos. Un nuevo título del género de los
exitosos “Escoge tu propia aventura” de los 80-90.
Ya está disponible en el Google Play store:
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.cubusgames.sinister
¡Bienvenidos a la Feria de lo Extraordinario! Nadie entra contra su voluntad; nadie sale
voluntariamente...
La feria ambulante se ha instalado en las afueras del pueblo. Has quedado con tu novia
Sofía al atardecer, junto al puesto de la adivina, para visitar las atracciones y pasar
juntos una tarde de diversión; sin embargo, ella no acude a la cita.
Alarmado, comienzas a buscarla. No tardas en advertir que en este lugar nada es lo que
parece. Terror, magia y fantasía te aguardan en cada esquina, en cada atracción y
espectáculo; lugares plagados de extrañas criaturas con las que te verás obligado a
interactuar, ya sea para apartarlas de tu camino o para recibir su ayuda. Tendrás que
emplearte a fondo si quieres encontrar a Sofía y salvarla del siniestro mal que lo
impregna todo.
Características:
> Aventura interactiva de terror
> Tu eres el protagonista
> Equilibrio entre lectura y juego
> 700 secciones de calidad literaria
> Historia original de Nocte (Asociación Española de Escritores de Terror)
> Mapa: escoge qué atracción vas a visitar en cada momento
> Descubre más de 60 personajes
> Encuentra y usa hasta 100 objetos
> Cambia de arma en cualquier momento del combate
> Resuelve acertijos y enigmas
> Descubre material oculto (Huevos de Pascua)
> Muchos retos y peligros a superar
> Más de 45 minutos de música original
> Alta rejugabilidad
> Disponible en Español e Inglés
> Idioma conmutable entre Inglés y Español, en cualquier momento
> ¿Lograrás salvar a Sofía?
Cubus Games es un equipo artístico, técnico y literario formado por entusiastas de los
librojuegos que desarrolla historias interactivas en formato digital (gamebook app),
adaptando obras ya existentes o creando nuevo material de ficción.
Elige tus propias aventuras tomando tus decisiones que modifican el transcurso de la
historia, disfruta de la banda sonora original, ambiéntate con grandes ilustraciones y
supera retos y acertijos, en diferentes mundos de ciencia-ficción, terror, fantasía,
steampunk, samuráis... Imagina hasta donde quieres llegar, y ve a por ello.
¿Te apuntas? ¡Una gran aventura empieza con una elección!
¡Visita www.cubusgames.com y únete a la comunidad gamebook!
También encontrarás Cubus Games en Facebook,Twitter y G+.

miércoles, 8 de enero de 2014

The Grandmaster


Si el mundo fuera justo “The Grandmaster” sería una clara aspirante a alzarse entre los filmes más taquilleros del 2014 de la cartelera española, obtendría multitud de premios, reconocimientos y menciones especiales; así como las puntuaciones más altas de la crítica especializada. 

Pero el mundo no es un lugar justo y probablemente los prejuicios hagan que esta grandiosa producción tenga menos repercusión de la que sin duda merece. Aunque muchos serán los que eleven la voz con el propósito de que no pasen inadvertidos el sinfín de cualidades que atesora la última película de Wong Kar-Wai; producción que le ha llevado cuatro años completar y que vale cada fotograma de su excelso metraje. 

Porque, sobre todo en Europa, se tiende a menospreciar el cine de género y volver la cara de pronto a un autor de prestigio, considerado un intelectual, cuando dirige una película que se enmarca dentro de un género etiquetado como menor entre las élites del séptimo arte. 

Son numerosos los ejemplos en los que un reputado director de lo que se ha dado en denominar cine de autor dirige una película de género, tan o más intelectual que las que había rodado hasta entonces, y recibe de repente o una fría acogida o reproches injustificados.

¿Ejemplos? Innumerables. Quizá el caso más hiriente sea el de el maestro Zhang Yimou. Quien decidió realizar allá por el 2002 su particular homenaje al cine de artes marciales, espadas y fantasía cantonés -Wuxia; deudor de la Ópera China- y vio como la crítica más sesuda así como alguno de los festivales más importantes, no le prestaron niguna atención; habiendo realizado una excelente película como era “Hero” -y las que vendrían después- de un lirismo y una épica digna de admiración, que en nada tenía que envidiar a sus filmes más realistas. Solo cuando hizo otra película “más de autor” como “Amor bajo el espino blanco” volvió a recibir la atención de los festivales y de la crítica.

Si a esto se le suma que se trata de cine oriental, plagado de joyas magníficas del noveno arte -hay vida más allá de los maestros Kurosawa u Ozu-, las cuales son víctimas del desprecio y los prejuicios del público occidental, que no tiene ningún interés por ver la trilogía “Infernal Affairs”, pero que se afanan por ver un remake occidental dirigido por Martin Scorsese infinitamente peor. A esto, se añade que la mayoría de las grandes películas asiáticas no llegan o lo hacen sin promoción alguna y queda claro por qué en occidente nos estamos perdiendo auténticas obras maestras. 

Demos gracias a Dios por las filmotecas, por el arrojo de nuevas distribuidoras de cine oriental y de algunos festivales atrevidos como el de Sitges -en su última edición nos trajo “Drug War”, la última película de otro maestro del cine asiático: Johnnie To.

Esta larga introducción sirve como contexto para entender el análisis de una película que si se ve sin prejuicios puede conmover y emocionar a cualquiera; pero que al igual que le pasó a Zhang Yimou será víctma de juicios arbritarios y malintencionados por aquellos que consideran que el cine de autor no puede ser de género; y quien escribe estas líneas se pregunta si ha habido un director de cine cuya autoría fuese más clara que la de Stanley Kubrick; director que saltó de un género a otro y dejó su personal impronta en cada una de sus obras.

Muchos serán los que tratarán de menospreciar la última película de Wong Kar-Wai por el mero hecho de ser una película de artes marciales y dirán que es lo peor que ha hecho. Y ojo, que nadie se equivoque. Esta película exuda artes marciales por los cuatro costados y tiene escenas espectaculares de lucha. Wong Kar-Wai no pretende fingir que hace otra cosa. La película funciona a las mil maravillas como producto de artes marciales. Además, no es que se limite a ser una gran película de artes marciales -que con eso ya sería suficiente-, sino que, como nos tiene acostumbrados el director hongkonés, es una película que nos habla de la condición humana y nos deslumbra con su belleza plástica.

Si a las maravillosas coreografías de Yuen Wo Ping se suma una fotografía donde la luz y los contornos adquieren una plasticidad cuasi pictórica gracias a Philippe LE SOURD, una puesta en escena elegantísima y una dirección de actores prodigiosa solo puede surgir una autentica obra maestra.

Resulta fascinante como el cine de Wong Kar-Wai, siendo un cine narrativamente emocional, que hace de la síntesis argumental y del ritmo virtudes parejas, es capaz de trascender de una forma fisiológica. El espectador puede sentir como se le pone la carne de gallina o cómo sus ojos palpitan húmedos ante el sufrimiento de los personajes que se hallan en la pantalla.

La película está plagada de instantes efímeros tan hermosos como dolientes. 

Wong Kar-Wai domina el tempo narrativo de una forma magistral. Pero lo que realmente hace bien es convertir sus películas en lo más parecido a entrar en una sala de exposiciones. Están rodadas y montadas de tal forma que el ojo del espectador es guiado por suaves travellings y dirigido por composiciones y puestas en escena muy trabajadas y bien pensadas, que provocan que nuestra visión vaya de un lado a otro, de forma fragmentada, de los particular a lo general, como haríamos al contemplar el lienzo de un artista plástico si visitásemos una exposición de pintura. La luz, vital en este filme, y las impresionantes interpretaciones de los actores -todos están bien, aunque destacan Tony Leung y Ziyi Zhang - provocan que el lirismo no sea algo frío y ajeno, sino cálido y humano.

Como ejemplo de dicha síntesis fílmica podrían citarse inumerables escenas, pero para no extenderme en demasía, citaré dos: el plano en el que Ip Man está tumbado de espaldas al tiro de cámara y la voz en off nos narra que la guerra ha destrozado su vida o cuando se nos muestra como él y su esposa se aman de forma incondicional sin necesidad de subrayarlo; limitándose Wong Kar-Wai a ofrecernos un par de secuencias donde uno lava el cuerpo del otro con suma deboción, ternura y sensualidad.
   
En definitiva, “The Grandmaster” una película que funciona tanto como película de artes marciales como obra de autor y que nos narra la vida de un personaje interesantísimo, como fue el maestro de Bruce Lee -quien fue mucho más que eso-. Mítica figura que, en pocos años, ha sido llevada varias veces al cine de forma notable.

Para concluir, un último apunte, para quien disfrute de este filme y quiera saber más del “Ip Man” cinematográfico. Existe una saga, protagonizada en sus dos primeras entregas por el espectacular Donnie Yen que merecen mucho la pena. “Ip Man” siendo muy distinta a “The Grandmaster” tiene un argumento similar, y es también una película magnífica. “Ip Man II” es a la primera parte lo que “Rocky II” fue a “Rocky”: una digna continuación pero mucho menos interesante. La tercera, ya sin Donnie Yen, nos cuenta la juventud de Ip Man, “Ip Man. La leyenda” quizá sea la menos sólida de la saga; aun así, es una película entretenida. Y la última, “Ip Man: The Final Fight”, estrenada en 2013, es un digno colofón a una saga de películas notables, donde asistimos a los últimos años de vida de Ip Man, interpretado esta vez por un injustamente criticado Anthony Wong. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Reseña de "Casa Quemada" aparecida en Ocio Zero


Ha aparecido una nueva reseña de "Casa Quemada", pinchad sobre la imagen y os enviará a la web de Ocio Zero donde aparece. A mí, salvo algún pequeños detalles, me parece una buena crítica y estoy de acuerdo no solo con lo que destaca de la misma, sino con la mayoría de los puntos negativos que también pone sobre la mesa.

"Casa Quemada" es una novela imperfecta, y yo soy el primero en reconocerlo; pero a la mayoría de la gente que la ha leído me ha comentado que ha sentido algún tipo de emoción leyéndola; y eso, a mí me vale.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Guion para la revista Exégesis número 25


Pues tras muchos imprevistos y retrasos por fin puedo hacer público uno de los proyectos que con más cariño aguardaba. 

Una de mis mayores penas es haber nacido demasiado tarde como para poder haber intentado colaborar como guionista de cómics en revistas como 1984, por lo que la participación como guionista en este número de la revista Exégesis no sólo ha servido para quitarme de alguna manera la espinita, sino que ha servido también para motivarme e intentar levantar otros proyectos relacionados con el noveno arte; mi primer amor.

La historia en la que colaboro como guionista se llama "La fragilidad del ser" y es una adaptación muy libre de uno de mis primeros relatos. Si lo hubiese hecho otro me hubiese cabreado, pero que mejor que traicionarse uno mismo. El dibujo corre a cargo de Segismundo, a quien doy la enhorabuena y las gracias por haber sabido capturar en sus viñetas la esencia del relato y a Blas Bigatti también le agradezco que me aconsejara  reducir el número de palabras de los textos y darle mayor importancia al dibujante.

La podéis encontrar en la página 10, pero recomiendo que os leáis toda la revista.

Ah, la revista Exegésis es gratuita y el enlace de descarga, tanto del CBZ como del PDF es aquí. También, si no la conocéis, podéis descargaros los números anteriores, y los que vendrán, pues sus nuevos editores van a tratar de que sea una publicación mensual.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Scifiworld nº65


Los archivos secretos del terror moderno se despiden con una exclusiva que no puedes perderte. 

¿Es una copia la idea detrás de “La noche de Halloween”? ¿Qué pinta el grupo “The Byrds” en todo esto? 

Corría 1971 cuando Terence H. Winkless, guionista de “Aullidos”, rodó un cortometraje llamado “Foster’s Release” que guarda no pocos parecidos con la historia de Laurie Stroode y Michael Myers. Winkless y Carpenter eran amigos y compañeros de clase. 

En 2011, el periodista Jason Zinoman comenzó a arrojar luz sobre esta pieza a la que calificó de “La Piedra de Rosetta del terror moderno” y que hasta ese año había permanecido oculta en los libros de historia. Scifiworld ha accedido a la restauración de “Foster’s Release” y el número 65 ofrecerá en exclusiva mundial imágenes del corto, entrevistando tanto a su director como a la protagonista, la actriz Mary Burkin.

Y además un Maestros del Fantástico dedicado al transgresor director japonés Takashi Miike. Además entrevistas exclusivas con el director y el reparto de La Casa del FIn de los Tiempos; el cortometraje que dio origen a Halloween, titulado Foster's Release; Ángel Sala habla de Sitges 2013; un repaso a las 30 mejores películas de terror que jamás aparecerán en una lista y muchas cosas más! ¡Ya en tu quiosco y también en dispositivos móviles!

viernes, 30 de agosto de 2013

Kick -Ass 2: con un par

LA ESPERADA SECUELA DE KICK -ASS

Matthew Vaughn fue consciente de que trabajaba con un material que podía exprimirse y quedar muy bien en su tránsito de las viñetas al celuloide. Adaptó un cómic correctamente escrito por Mark Millar y bien dibujado por John Romita Jr. y lo convirtió en una magnífica película de superhéroes; concretamente en una comedia de superhéroes. Para ello se limitó a potenciar los aspectos esperpénticos, las secuencias de acción, el carisma de los personajes e hizo ligeros cambios en la trama y en los diseños. En definitiva, trató de forma respetuosa el original, y cuando introdujo cambios, estos fueron para mejor; salvo, claro está, la incoherente reacción de la particular “Mary Jane” del protagonista, Katie Deauxma, cuando se entera de que éste la ha estado mintiendo sobre su aparente homosexualidad para aprovecharse de ella.
Curiosamente, después de forzar y quitarle verosimilitud a la historia añadiendo un final distinto, más suave, efectista y políticamente correcto que el del cómic, Jeff Wadlow y Matthew Vaughn, guionistas de esta segunda parte, eliminan de un plumazo la presencia de dicho personaje a los pocos minutos de metraje, en una escena que apenas supera el minuto de duración, para enseguida olvidarse de que en el cómic sí aparece y utilizar a una nueva compañera -en este caso una sensual superheroína llamada Night-Bitch; una especie de Catwoman o Gata Negra- para asumir su rol en la trama principal. La escena en sí, no molesta; al contrario, resulta bastante divertida. Pero su única funcionalidad es la deshacerse de Katie Deauxma. Porque Dave Lizewski, alias Kick -Ass, funciona mejor enfocado como un perdedor con quien se puedan identificar la mayoría de los chicos del instituto. Hecho que sería difícil de conseguir, si quien se esconde bajo la máscara de Kick -Ass, sale con la chica más guapa del instituto. Mientras que si lo hace con una preciosa y loca fetichista disfrazada de cuero -situación igual de irreal- puede ser catalizador de los sueños húmedos de un montón de adolescentes y llevar al personaje a un segundo nivel en lo que respecta a su proceso de maduración personal.
Dicha decisión, la de cambiar un final grotesco y realista por otro más complaciente con el personaje y el público, aun siendo anecdótica, deja bastante claro lo estúpido que puede resultar buscar los cinco pies al gato en lugar de limitarse a adaptar un filme de forma coherente con el material que se está tratando; para más tarde tener que dar marcha atrás y reconducir la trama, dedicando en la secuela una secuencia entera -aunque breve- a desarreglar algo que ellos mismos se encargaron de fastidiar; bueno, fue cosa de Vaughn; Jeff todavía no estaba involucrado.
Visto el éxito que tuvo en taquilla “Kick-Ass”, Mark Millar volvió a aliarse con John Romita Jr. y comenzaron a publicar un segundo volumen casi al mismo tiempo que comenzaba la preproducción de la inevitable continuación y posteriormente una miniserie de Hit -Girl. Y este es el mayor hándicap de la secuela cinematográfica. El segundo volumen deja las carencias al aire, por no decir las vergüenzas, de un guionista mediocre que inexplicablemente gusta a muchísimos aficionados al cómic. “Kick-Ass 2” es un horror de tebeo, que solo funciona por la excelente narrativa de John Romita Jr.; Hit -Girl es algo mejor que el segundo volumen, pero raya el aprobado y poco más.
Jeff Wadlow, sustituto de Matthew Vaughn -quien se limitó a colaborar en el guion y la producción-, tenía la difícil tarea de escribir y dirigir una secuela partiendo de un material de base de una calidad muy inferior a la primera parte.
Si el nuevo director quería salir indemne de tan difícil empresa debía rellenar los huecos entre viñetas de una trama típica y simplona, que se puede resumir en Kick-Ass monta un grupo de superhéroes y se enfrentan a un grupo de villanos a hostias. Menos mal que Hit-Girl contenía alguna cosilla aceptable que poder adaptar. Analizado el material que tenía entre manos, era obvio que Wadlow debía optar por ser más fiel a la primera adaptación cinematográfica y al espíritu del cómic original.
Jeff Wadlow sale airoso de semejante tesitura y nos ofrece una película muy superior, argumentalmente hablando, a los cómics adaptados -sin ser nada del otro mundo-. Siendo su mayor acierto el hacer hincapié en la creación del villano que fue “aliado” en su primera entrega y que ahora será su némesis en “Kick-Ass 2”. Transformación que no nos es mostrada en el cómic de manera tan explícita, salvo algún apunte poco inspirado en Hit -Girl.
Si “Kick- Ass” nos contaba la gestación de un héroe, su continuación cinematográfica se centra en la creación de un villano; siendo esto, quizá, lo mejor de la película. Si en la primera parte Hit -Girl y Big Daddy eran lo mejor con diferencia, en esta segunda lo más destacado es el personaje que termina por convertirse en “The Mother Fucker”, interpretado histriónicamente por un acertado Christopher Mintz-Plasse .
En lo que se refiere a la planificación técnica y al montaje nos encontramos ante una línea continuista y poco arriesgada, manteniéndose el mismo estilo que su predecesora, sin arriesgar; de hecho, siendo esta segunda parte algo inferior a la primera, ambas se pueden ver como un todo. Lo que es bastante de agradecer.
“Kic- Ass 2”, como viene siendo habitual, cae en el error de tratar de ser más irreverente y excesiva que la anterior. Curiosamente, los momentos más burdos no se los debemos a Mark Millar -todo un especialista en chistes de “pedos y caca”-, ya que son secuencias nuevas, que no aparecen en el cómic. En la trama dedicada a demostrar cómo Hit -Girl –a quien han aumentado la edad en la película de los doce a los quince- es incapaz de adaptarse al instituto y a sus compañeros, y dejar de ser quien es, abundan los chistes a lo “American Pie”; especialmente desagradable y grotesca resulta la secuencia de la cafetería y los vómitos.
Todas estas secuencias añadidas, las cuales tienden, como decimos, a lo grotesco y al humor más básico y conscientemente vulgar, nos llevan a plantearnos dónde está la línea que divide el humor atrevido y políticamente incorrecto de lo absurdo o mentalmente plano. Los momentos de comedia juvenil cafre funcionan la mayoría de las veces -impagable la tendencia del villano a ponerle nombres racistas a los malos que recluta o el tiburón gigante que no se mueve; entre otros tantos-, pero también sacan en ocasiones al espectador de la historia, llevándole a preguntarse si la película que está viendo más que de una comedia ácida se trata de una soberana bobada.
Aunque “Kick -Ass 2” sea algo menos fresca, divertida, sorprendente e intensa que su predecesora, es una digna segunda parte. A quienes le gustó la primera parte, saldrán cuanto menos satisfechos del cine. A los demás, ya saben a qué atenerse si han visto la primera parte. De hecho, en algunos momentos, como ocurría con “Kick -Ass”, está más cerca de capturar la esencia de Spiderman, alias Peter Parker, que “The Amazing Spiderman”; y eso ya es un punto a su favor.

martes, 20 de agosto de 2013

The Lords of Salem



PELÍCULA NO APTA PARA TODOS LOS ESPECTADORES

Rob Zombie se desprende del lastre artístico que supone asumir la dirección de un remake y se transforma en un autor total en este filme sobre brujería, aparentemente pequeño, que exuda una atmósfera malsana, marca de la casa, y de las cientos de influencias de la cultura popular que el escritor, guionista, director y estrella del rock ha ido fagocitando de forma inconsciente a lo largo de su vida. El remozado no perjudica en ningún momento a esta obra tan personal como demencial; al contrario, le sienta de maravilla, construyendo algo realmente personal y único. Y quizá por eso mismo, sea este su filme más redondo. Aunque sus elementos más logrados y sugerentes pueden no ser del agrado de muchos espectadores.
El espectador necesita implicarse, y no limitarse a ser un sujeto pasivo, para poder “disfrutar” plenamente de la experiencia visual y emocional que nos propone Rob Zombie. Como ocurre con los filmes más personales de David Lynch, si el espectador no logra conectar con los engranajes internos de la historia y se ve incapaz de identificarse con las experiencias sensoriales que sufren los personajes, le puede parecer todo una soberana bobada. Y no digamos ya, si alguno se siente ofendido por la profusión de imágenes religiosamente satánicas que inundan el film.
En el caso de quien escribe estás líneas; no solo entré de forma absoluta, sino que quedé hipnotizado por la imaginería de un filme donde el exceso narrativo se mezcla con las experiencias más íntimas del ser humano.
Resulta curioso como pueden atisbarse influencias tan dispares como David Lynch, Alejandro Jodorowsky, Luis Buñuel o Tobe Hopper, por citar solo unos cuantos referentes de los cientos que cohabitan en el celuloide de un filme que probablemente alcanzará la aureola de película de culto.
Obviamente, siendo un músico quien está detrás del guion y la dirección, la banda sonora adquiere una preponderancia significativa. El rock sinfónico y el tono característico, tanto de sus vídeos como de otros grupos musicales, se entremezcla con secuencias oníricas y perturbadoras que se nutren de un aspecto visual que mezcla el sexo y la brujería con la religión católica.
Se nota que nos encontramos ante un director que crece como autor ante cada secuencia. Son muchas las imágenes que quedan grabadas en nuestra memoria tras el visionado de la cinta, y eso no está al alcance de muchos directores vivos.
Como ya hemos mencionado de pasada, destaca por encima de todo una especie de grandilocuencia contenida. Por raro que pueda sonar, Rob Zombie rueda tratando de mitigar su tendencia al exceso; y ese difícil equilibrio, hace de este filme inclasificable un ejemplo práctico de cómo no se necesitan multitud de planos para componer una escena que desborde energía emocional.
Al contrario que ocurre con el cineasta Abel Ferrara, cuyos paralelismos entre este filme y los del italoamericano son palpables, Rob Zombie nos muestra imágenes de carácter religioso desde el punto de vista de un no creyente. Lo que le permite retorcer y darle un aire insano a los iconos sin tener problemas de conciencia. Abel Ferrara es un católico que se siente pecador, y dicha condición le atormenta; Rob Zombie es una estrella del Rock que se siente cómodo blasfemando y solo le importa Dios como antítesis de Satanás.
Es de agradecer que el final de “The Lords of Salem” esté acorde con el desarrollo del filme y que no ocurra como en otros, donde las explicaciones y los giros característicos dilapidan el resultado global del largometraje.
En definitiva, nos encontramos ante una película que se convertirá en película de culto para una minoría y que probablemente será repudiada por la mayoría.
Solo el tiempo dará y quitará razones.