lunes, 13 de febrero de 2012

Portada de "Casa Quemada"



Por fin aparecerá publicada en papel y digital "Casa Quemada", la cual se podrá adquirir por poco más de 9 euros ($ 13,50) más  gastos de envío. Tanto el libro como el ebook (del que todavía no tengo constancia del precio final) se podrán adquirir pidiéndolos a la propia tienda de  Ediciones Muza .

Esta publicación es una de las dos coincidencias de las que os hablé en una entrada anterior, dado que iba a salir hace más de un año y por un serie de circunstancias fue acumulando retraso. 

Desvelaré la otra coincidencia en la entrada del martes, así que permaneced atentos.

Os contaré más de "Casa Quemada" el día 15 de febrero.

¿Qué os parece la portada?

miércoles, 8 de febrero de 2012

Segunda reseña de "Gangsters Zombies"



Gracias a la excelente web "Reseñas", "Gangsters Zombies" cuenta con una nueva crítica. La cual me ha parecido muy acertada, aunque no esté del todo de acuerdo con ella en lo que se refiere a la voz elegida para narrar la novela. 

Sigo pensando que la segunda persona es la adecuada. De hecho, el primer borrador estaba escrito en primera persona, y lo cambié porque me parecía que el lector podía empatizar con mayor facilidad con los personajes empleando la segunda persona para la narración. Pero esta es mi opinión, tan subjetiva y válida como la de cualquiera. 

Los otros aspectos negativos que expone la crítica, muy a mi pesar, no puedo discutirlo; solo bajar la cabeza, y esperar que mis próximos proyectos pulan los errores gramaticales y ortográficos que aparecen en esta edición en ebook. No hay nada peor que una vez publicada tu novela releerla y encontrar fallos que se te han pasado a ti y a tus correctores y que no te explicas cómo.

Si queréis leer la crítica, pinchad aquí. Ah, y no os quedéis solo con la mía, pues esta web mezcla acertadamente autores conocidos con desconocidos, convirtiéndose en una magnífica página de referencia para todos aquellos que no se limiten a comprar los tochos amontonados en la mesa de novedades y tengan curiosidad por descubrir joyas literarias que, en su mayoría, no cuentan
con los medios promocionales necesarios para darse a conocer al gran público.

martes, 7 de febrero de 2012

“Wec Le Mans”, versión para Amstrad CPC 464


Nos encontramos ante otra excelente conversión de máquina recreativa, desarrollada por “Imagine”, en 1986.

La perspectiva que emplea es la trasera —idéntica a la que utiliza “Enduro Racer”—, solo que esta vez en vez de pilotar una moto de cross, nos ponemos al volante de un potente porsche, para competir en la carrera más dura de todas: “Las 24 horas de Le Mans”.
Nuestro objetivo es llegar a los puntos de control antes de que se termine el crono. Los coches contrarios pueden chocar entre sí, y contra nosotros. Tú coche irá estropeándose, a medida que tengas accidentes.

El aspecto gráfico está bastante cuidado, así como la impresión de velocidad. Lástima que el diseño de los demás vehículos sea siempre el mismo. El sonido durante el videojuego, se limita al rugir del motor; aunque en el menú principal, podemos oír una banda sonora bastante decente.

Sin duda, “Wec Le Mans” es un videojuego que invita a dedicarle horas de juego. Aunque el hecho de que no haya más opciones que competir en la carrera, limita sus posibilidades, y lo hace algo repetitivo; como le sucede al ya citado “Enduro Race” o a “3D Grand Prix”, por citar dos videojuegos de temática similar. 



De todas formas, si queréis un emulador gratis y no sabéis cual, mirad este enlace de los compañeros de Amstrad Esp -uno de los mejores sitios para saber más del Amstrad y donde podréis encontrar gran variedad de títulos clásicos y nuevos; sí, la escena retro está viva, aunque cada vez más parada en el caso concreto de Amstrad.

En caso, de que no sepáis o tengáis alguna duda o curiosidad al respecto, decidmelo en los comentarios, y os aclararé todo lo que esté en mi mano.


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lunes, 6 de febrero de 2012

El dios Sapo

La vida tiene a veces coincidencias que de tan forzadas, cuesta achacarlas al azar. 

Digo esto, porque el próximo día 15 de febrero de 2012 -si todo discurre con "normalidad"- tendrán lugar dos acontecimientos relacionados conmigo, cuyas probabilidades de coincidir en el espacio y el tiempo resultaban -analizadas en su contexto-, cuánto menos, absurdas.

Pero mi vida tiende a lo imposible -para mal, y algunas veces para bien-, por lo que una vez asumido lo que está por venir, no queda más remedio que esperar a que todo suceda, y ver si es para bien o para mal o, simplemente, todo sigue igual.

En conclusión, el día 15 de febrero de 2012 desvelaré dos sucesos relacionados conmigo que, de ocurrir, puede que provoquen una fisura en el flujo espacio temporal, desembocando a su vez en una nueva paradoja temporal -valga la redundancia-; la cual amenazará el mundo tal y como lo conocemos... o también puede que ocurran los hechos, y todo siga igual. Incluso, puede que alguno de los sucesos no tenga lugar, y el mundo esté libre de una coincidencia que demostraría la existencia de Dios o de un sapo gigante con un cetro pegado con celo en sus ancas.

Sea como sea, será.

martes, 31 de enero de 2012

Enduro Racer, versión Amstrad CPC 464

La arena y el polvo se adhieren al visor de tu casco. Rebasas las gigantescas rocas esparcidas por la pista a toda velocidad. Los rivales pugnan contigo por avanzar posiciones. Tus brazos te duelen como consecuencia del traqueteo del manillar. Saltas por los aires y al caer, a punto estás de dar con tus huesos en el piso. El rugido del motor no te deja oír nada. La rueda trasera derrapa con estrépito, y casi te hacer caer un par de veces. Tienes que conseguir clasificarte, para poder seguir en carrera. Tu lucha contra el crono y los elementos será inclemente. ¿Estás preparado para competir en el duro mundo del motocroos? ¿Sí? Pues a qué esperas, prueba “Enduro Racer”.

Salvando las consabidas diferencias que existían entre la máquina recreativa creada por Sega, y los microordenadores de 8 bits,  la conversión que llevó a cabo “Activision” superó las expectativas de la época. Nadie creía que pudieran hacer un producto tan bien acabado y tan jugable.
La máquina recreativa había sido un éxito, sobre todo, porque para jugar nos montábamos realmente en una especie de moto. El diseño de la máquina recreativa de “Enduro Racer” fue todo un acierto. Lástima que, al menos en el Bar donde nosotros jugábamos, el dueño decidió que le cambiarán la máquina y dejaran sólo el manillar de la moto, con lo que ya no era lo mismo. Lo curioso es que creo que nunca llegué a jugar con la máquina entera, cuando me decidí a echar una partida —pues había que gestionar bien la escasa asignación que nos daban los padres de entonces, porque el dinero llegaba para lo que llegaba, y ya está—, ya solo estaba el manillar. Aún así, creo que me lo pasé en grande. 

Aunque las recreativas tenían el problema de que, si realmente le querías sacar el máximo rendimiento, tenías que gastarte mucho dinero. Por eso mismo, cuando los usuarios de Amstrad —y supongo que los de ZX Spectrum, Commodore y Atari ST— supieron, gracias, probablemente, a la revista “Micromanía”, que se iba a realizar una versión para los ordenadores domésticos, se generó una gran expectación. 

Y las expectativas se colmaron con creces. Rapidamente olvidamos las diferencias gráficas de animación y de velocidad con la máquina recreativa y nos dedicamos a disfrutar de uno de los mejores videjuegos de motos de la época. El cual —como ocurre con “Match day II”, “Match point” o “3D Grand Prix”— abrío la senda de este estilo de simuladores y estableció las pautas de lo que debería de ser un buen videojuego de motos.
“Enduro Racer” es un videojuego de carreras con perspectiva trasera y en tercera persona, lo que potenciaba la sensación de velocidad. Nosotros adoptábamos el papel de un experto piloto de motocross, y teníamos que completar el recorrido de un circuito plagado de obstáculos —hoyos, piedras... — y trepidantes saltos, así como de más coches y motos, en un tiempo estipulado. Competíamos contra los demás, y contra el reloj. 


A medida que consigamos superar al crono, iremos cambiando de circuito. Existen hasta cinco circuitos. En las máquina recreativa, apenas pasaba del primero, las pocas veces que pude jugar. En mi Amstrad, como podía jugar todas las partidas que quisiera, creo que logré acabármelo. 

Ahora, cuando lo he rejugado en mi emulador, me ha parecido más difícil que en aquel entonces. Aunque, finalmente, he vuelto a recuperar cierta soltura.

Los gráficos eran muy buenos para la época. Lo mejor, sin duda, eran las animaciones. Nuestro piloto, se recostaba sobre la moto y sacaba un pie para apurar las curvas. También hacía caballitos y daba saltos prodigiosos, que bien podían hacer que terminaras estrellado contra una piedra o con tus huesos empotrados contra el suelo. Lo que te hacía perder un tiempo precioso. Cuando tomas los saltos, sin la rueda delantera en alto, tu piloto pierde el control de la moto y se aferra al manillar, mientras sus piernas se despegan de la moto.


El juego se encuentra dividido en cinco circuitos (la versión japonesa incluía alguno más), en los cuales tendremos que realizar una carrera contrarreloj. Aparte de evitar a otros contrincantes (aunque no influía para nada nuestra posición), tendremos que tener cuidado para no impactar con obstáculos como rocas y árboles. Una buena manera de adelantar a nuestros contrincantes es saltarlos por encima con ayuda de alguna rampa, echando hacia atrás el manillar.

De todas formas, si queréis un emulador gratis y no sabéis cual, mirad este enlace de los compañeros de Amstrad Esp -uno de los mejores sitios para saber más del Amstrad y donde podréis encontrar gran variedad de títulos clásicos y nuevos; sí, la escena retro está viva, aunque cada vez más parada en el caso concreto de Amstrad.

En caso, de que no sepáis o tengáis alguna duda o curiosidad al respecto, decidmelo en los comentarios, y os aclararé todo lo que esté en mi mano.

Mi primer PC

Era parecido a este, pero con una unidad.
A principios de los 90 -no recuerdo exactamente, pero debía de ser por esa época, pues creo que yo tendría doce o trece años- llegó un armatoste a nuestra casa, con el propósito de que mi hermano lo usase para programar. Yo no pude más que recibir al recién llegado con ciertas reservas. Pues su llegada obligó a que mi querido Amstrad CPC 464 tuviese que dejar su lugar de honor en la mesa de nuestra habitación, y quedara relegado a la de mi hermana. Su aspecto grisáceo no inducía a pensar en aquella máquina, que solo había visto en las oficinas de la época, pudiese ofrecerme más diversión que mi colorido Amstrad.

Pero mi hermano decía que los juegos eran infinitamente mejores que los ordenadores de 8 bits, a los que el armatoste doblaba en capacidad: 16 bits.


Así que le di un voto de confianza a aquel PC 2.8.6, con tarjeta gráfica CGA, monitor monocromo -gracias a Dios, no tuve que soportar los horribles tonos morado que se gastaba la tarjeta gráfica-, sonido PC. Pero a pesar de quedar embelesado con los discos de cinco y cuarto y disfrutar como un enano viendo que los juegos se cargaban en cuestión de segundos, no me hizo mucha gracia; y seguí dándole caña a mi Amstrad CPC 464.

Aunque para jugar al Amstrad debía sacar el teclado de un cajón, ponerle una tabla debajo que lo sostenía, conectar los cables y jugar empotrado contra el resto de cajones, situados por debajo del hueco del mueble donde descansaba el ordenador; pues ya en esa época empezaba a tener problemas con el espacio gracias –o más bien, por desgracia- a mi altura y la longitud de mis piernas. Sí, ya por aquel entonces empezaba a sospechar que no iba –literalmente- a encajar muy bien en el mundo que me rodeaba.

Recuerdo que el mueble era el típico que tenía todo el mundo, aquel de la cama que salía del mismo y que, creo, heredamos de un vecino.

Después decidí que lo mejor era agarrar el monitor y el teclado, y directamente montar el ordenador encima de mi cama y jugar sentado en la de mi hermano.

Por un tiempo mi hermano se dedicó exclusivamente al PC –situado en la mesa del ordenador de mi habitación-, y yo al Amstrad. Recuerdo que por aquella época jugué mucho al “Batman” de Ocean, y que cuando llegaba a una pantalla nueva, bajaba, le avisaba y los dos nos subíamos a intentar pasarnos la pantalla nueva, pues estábamos a un tris de terminar el juego sin cargadores.
 
Entonces ocurrió lo que me pareció una de las mayores desgracias del mundo, mi Amstrad CPC 464 dejó de cargar juegos. Aparentemente la unidad de casete se había roto, y habiendo un ordenador más potente en casa, sabía que mis padres no llevarían a arreglarlo. Y así, fue.  Además, por si había alguna duda, mi padre optó por regalarle el ordenador a un amigo del trabajo –curioso que mi PC proviniese también del trabajo de mi padre; aunque dudo mucho que hubiese podido llegar de otra forma hubiese podido llegar a casa, ya que por aquel entonces los precios de los PCs eran astronómicos- que le dijo que no se preocupara porque no cargaran los juegos, que lo quería para que lo usaran sus niñas pequeñas. Pobres, me imagino a esas niñas teniendo un ordenador que no cargaba juegos; aunque, claro, quizá su padre le puso una unidad de casete externa –cosa que yo no sabía que podía hacerse; y hoy en día tampoco estoy del todo seguro, pero imagina que sí se podía hacer, dado la estructura interna del ordenador- o lo arregló, sin más.
 
La pérdida de mi Amstrad me dejó un poco tocado, a pesar de que ya no era lo mismo porque no podía disfrutar de juegos a dobles con mi hermano. Creí que ya no iba a poder jugar más, pues los juegos grabados en los discos de cinco y cuarto me parecían todos malísimos; excepto el “Sokoban”, el cual era el único juego medianamente salvable y entretenido. Pero entonces mi hermano apareció con el “Budokan”, y ya nada volvió a ser lo mismo. Pues aquel juego era infinitamente superior a cualquiera que hubiese visto en Amstrad. Pasé horas jugando con él. Y luego vendrían otros que harían olvidarme del Amstrad durante años. Cómo podía acordarme de él, si fue el PC quien me permitió jugar con mi hermano al “Golden Axe” y me descubrió el que iba a ser mi género favorito: las aventuras gráficas, y en concreto: Lucas Art.
 
Esta entrada no tiene otro objetivo que dejaros claro que a partir de este momento, también empezaré a hablar de juegos clásicos de PC. Y como aparetivo, os dejo un curioso video que he encontrado, donde aparecen muchos grandes juegos –aunque no todos, claro- de la época.

Espero que os traiga tantos recuerdos como a mí -si eres "viejuno"- o te pique el gusanillo de querer saber más de los videojuegos clásicos de PC.


lunes, 30 de enero de 2012

Barbarian, versión Amstrad CPC 464

"Tus manos rodean la empuñadura de piel. Tus ojos se clavan, feroces, en tu enemigo. Esperas a que él haga su primero movimiento. Ahora. Sientes el viento de la espada enemigo, y esquivas su mandoble, con suma destreza. Apenas roza tu piel. Entonces, aprovechas que ha bajado la guardia, giras sobre ti mismo, y descargas un poderoso golpe contra su cuello. La sangre sale a borbotones, mientras la cabeza de tu enemigo cae al suelo. Has vencido. Un rival menos, para rescatar a la hermosa princesa".

El videojuego fue desarrollado por la compañía “Palace Software”. En él, adoptamos la identidad de un fornido bárbaro y debemos vencer a varios oponentes para liberar a una hermosa princesa de las garras de un malvado mago. Argumento inspirado, claramente, en las historias de Conan.


Lo primero que llama la atención de este videojuego es la carátula, deudora también de Conan, y de todas sus imitaciones fílmicas —mayoritariamente italianas— que inundaron las pantallas, sobre todos las de televisión, gracias a los videoclubes de barrio, donde las alquilábamos embelesados por las impresionantes ilustraciones de sus portadas. En aquel momento, el género de espada y brujerías estaba en alza y existían multitud de productos relacionados con esta temática: cómics, dibujos animados, series de televisión, películas, juegos de rol, novelas, etc.

El motivo de la carátula en cuestión, no era otro que un bárbaro robusto, sosteniendo una espada enorme, y una voluptuosa mujer, semidesnuda, a sus pies, que servía como reclamo.


Obviamente, se levantó un buen revuelo, y tanto la carátula como el contenido del videojuego fueron vilipendiados y acusados de hacer apología del sexo y la violencia.


En lo que se refiere a la carátula, lo que más molestó, sin duda, fue que se tratase de una fotografía real —y no una ilustración—, y la mujer —del hombre poco se dijo, aunque apareciera en taparrabos— fuese una reconocida modelo inglesa, de abundantes pechos, a quien costaba encontrar el tejido que impedía que su desnudez fuera completa.


Por lo visto, en EEUU censuraron la carátula, y la cambiaron por otra menos “descarada”. En Alemania, ni eso; se limitaron a prohibir la distribución del videojuego, y a otra cosa mariposa.
Ahora parece absurdo que se levante tanta polvareda por una carátula así. Pero, por aquel entonces, lo explícito de la imagen, como el hecho de que hubiese decapitaciones en un videojuego, puso muy nervioso a los autoproclamados guardianes de la moral y defensores de la mente de quienes éramos tiernos infantes.


El componente sexual se limitaba a la imagen de la carátula. 
Como todas las polémicas absurdas, en poco tiempo, una vez salió a la palestra cualquier otro tema intrascendente con el cual poder polemizar, todo el mundo se olvidó del tema. Menos los aficionados a los videojuegos, claro, que disfrutamos, durante horas, emulando las hazañas de un bárbaro en nuestros microordenadores de 8 bits.

Todavía recuerdo la sensación de triunfo que sentías cuando lograbas dar un golpe tercero —aquel que giraba sobre sí mismo, mientras volteabas la espada por encima de ti— y la cabeza de tu oponente salía volando después de desprenderse del cuerpo, mientras salía sangre a borbotones de su cuello cortado y el cuerpo, decapitado, caía, de rodilla, para luego derrumbarse. 




Era la primera vez que en un videojuego existía una acción mortal, que permitía derrotar a tu enemigo de un sólo golpe. También recuerdo qué rabia daba, cuando era tu personaje el decapitado.


Barbarian es un videojuego de lucha, del estilo de “The way of the exploding fist”, sólo que los combatientes, en lugar de ser expertos karatekas, son aguerridos bárbaros, armados con espadas a dos manos.



Se puede jugar a dos jugadores, lo que, como ya he mencionado en otros videojuegos —“Match point”, “Target Renegade”—, multiplica el grado de diversión.


Los gráficos son de un considerable tamaño y de una calidad excelente. Los movimientos de los personajes están muy conseguidos. Los personajes son capaces de realizar multitud de movimiento.


Como puntos negativos —aunque no ensombrecen la calidad global del producto— se puede resaltar la poca variada de personajes, lo reiterativo de la acción y la escasez de decorados.


En definitiva, nos encontramos ante uno de los mejores videojuegos de 8 bits  de la época, sobre todo en su apartado gráfico.

Poco después, tras su espectacular éxito —se vendieron miles de copias; en parte, debido a la polémica que se generó—, llegaría una segunda parte, que no se limitaba al combate, sino que ofrecía dosis de videoaventura y nos permitía movernos por un mayor número de escenarios.

Años después, se realizó un esplendido remake, al que he tenido la fortuna de jugar, y quedar plenamente satisfecho; pero os hablaré de él en otro momento.



De todas formas, si queréis un emulador gratis y no sabéis cual, mirad este enlace de los compañeros de Amstrad Esp -uno de los mejores sitios para saber más del Amstrad y donde podréis encontrar gran variedad de títulos clásicos y nuevos; sí, la escena retro está viva, aunque cada vez más parada en el caso concreto de Amstrad.

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