lunes, 7 de noviembre de 2011

Sombras Famentas, de Jacobo Feijóo



Mi compañero de Nocte, Jacobo Feijóo, acaba de publicar un interesante libro, y desde aquí quiero hacerme eco de la excelente noticia.

Os dejo la nota de prensa:

Desde el lunes 7 de Noviembre ya puede encontrarse a la venta en las librerías de Galicia el libro “Sombras famentas e outros contos para ler de noite” (“Sombras hambrientas y otros cuentos para leer de noche”) del autor, y miembro de la Asociación Nocte, Jacobo Sánchez-Feijóo. El libro lo edita Urco Editora al precio de doce euros.



Esta edición en gallego incorpora, frente a la digital en castellano que ya vio la luz hace un año, nueve cuentos ilustrados por diferentes autoras gráficas.



El libro se estructura en dos partes diferenciadas.

La primera, “Sombras Hambrientas”, se mueve en el límite entre cuento largo y novela corta y presenta una nueva interpretación del mito vampírico. En ella se nos muestra, con un argumento ligero, una novedosa idea del vampiro actual derivada de la evolución biológica del clásico, idea que muy escasas veces se encuentra en la literatura del género. El relato está lleno de alusiones al lenguaje usado en la literatura gótica del siglo XIX, al cine y a títulos literarios que tratan tal temática. Debido al interés que ha suscitado, el autor ha anunciado que ya está comenzada la segunda parte, esta vez conformada como novela larga.

La segunda, “Otros cuentos para leer de noche”, recoge una antología de relatos sobre temas cotidianos y extraños (como puede ser el hecho de las cosas que desaparecen súbitamente y vuelven a aparecer en el sitio donde estaban). El autor dota de una explicación fantasmagórica a todos ellos haciendo juegos espacio-temporales en los que se ven claras alusiones a diversos autores de terror y ciencia ficción clásicos.



Ambas partes han sido cuidadamente ilustradas por 9 ilustradoras gráficas, una por relato, que aportan la fuerza visual necesaria para entender el libro como una obra de arte en conjunto.



El corte general de este libro es de tipo intelectual, pues se orienta a un lector que no busca tramas cinematográficas repletas de personajes y situaciones, sino la exposición simple de ideas misteriosas con explicaciones aparentemente delirantes pero del todo coherentes si se analizan en su conjunto. Con este estilo, el lector finaliza la lectura sintiendo una extraña inquietud, con la sensación de haber descubierto algo oculto y peligroso.



Actualmente, el libro se encuentra en fase de traducción al inglés, francés y japonés y se está negociando su publicación en español en formato de papel.



A lo largo del mes de Diciembre se hará la presentación oficial en FNAC de A Coruña, con fecha aún por determinar.


Más información en su blog:

http://culturamortis.blogspot.com/

viernes, 4 de noviembre de 2011

Planetas prohibidos, número 3: "La insatisfacción del todo"


Tengo el placer de comunicaros que mi relato "La insatisfacción del todo" ha salido publicado en la revista digital "Planetas Prohibidos", concretamente en su número 3, un especial dedicado al erotismo.

Nunca vi este relato como una historia erótica, pero cuando el editor de la revista, Javier Arnau, me propuso incluirlo en el número 3 en lugar de en el número 2, me pareció una idea curiosa y acepté encantado. Pues es verdad que el relato contiene momentos explícitos y pinceladas eróticas. En realidad, creo que todo relato iniciático está emparentado con el erotismo.

Como ya os dije en una entrada anterior, "La insatisfacción del todo" es uno de los relatos que más cariño le tengo, por un sinfín de motivos -los cuales no sé si quedaron claro en dicha entrada.

La revista gratuita, aparte de mi relato, contiene otros redactados por gente de mucha valía, así como artículos, tiras cómicas y cantidad ingente de información. Además, se puede descargar en varios formatos -PDF, EPUB- o leer online. Así que ya estáis tardando en descargaros no sólo este número tres, sino los dos anteriores.

Ah, y además la ilustradora Anabel Zaragozi nos brinda una bella composición inspirada en el relato.

Como siempre, si queréis descargar la revista, sólo tenéis que pinchar sobre la imagen, ya sea la que acompaña la entrada o la de la columna de la derecha.

Y pronto... una novedad que os hará la boca agua; o más bien, babear y perder la razón.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El árbol de la vida, de Terrence Malick


Un viaje espiritual


Cada nueva película dirigida por Terrence Malick acaba por resultar una experiencia vital en sí misma, irrepetible, donde aquellos que se dejen llevar y no opongan resistencia al viaje que les proponen el director americano podrán alcanzar una especie de velada cercanía al concepto de Dios. Pero no del Dios que nos venden las religiones, sino un ser todopoderoso que está más allá de la razón: La Madre Naturaleza.

Para Malick el milagro está en la creación en sí misma del universo, y la consecuencia directa de la evolución de las especies: el ser humano, paradigma de la razón y arquetipo inclasificable de mártir penitente; condenado a dañar a su progenitora, tanto o más que a sí mismo.

Aquellos que no cultiven la paciencia y consideren que su tiempo es demasiado precioso para perderlo, que desistan y no compren la entrada; los demás, hacedlo sin dudarlo.

Malick no sólo pretende empaparnos de nuestra propia transcendencia, sino que nos exige un esfuerzo como espectadores. Pues es necesario que los sentidos estén a flor de piel y lo irracional prime sobre las argucias técnicas y la vacuidad que demasiado a menudo nos ofrece el séptimo arte.

“El árbol de la vida” nos narra una historia cotidiana –y no por ello, menos compleja y dolorosa- como es la muerte de un hermano y un hijo –vista desde distintos puntos de vista y con el añadido poético de las voces de los protagonistas escuchadas en Off- mientras el director inunda nuestros sentidos y mentes con un sinfín de sensaciones etéreas que nos hacen empatizar con los protagonistas y escarbar, al mismo tiempo, en nuestras propias experiencias vitales.

La añoranza y la memoria se tornan vehículos indispensables en este film.

Malick nos muestra el dolor, la frustración, el amor, el sacrificio, el tránsito a la madurez y la sin razón aparente de la muerte y de la vida –dos caras de una misma moneda- mediante una coreografía audiovisual atípica, donde la cámara adquiere vitalidad y participa con los actores y los elementos que los rodean sin dejarse notar.

En esta película el movimiento y las texturas adquieren casi una cualidad orgánica. Casi puede olerse el agua que mana de una manguera o percibir el sol de una mañana estival, gracias a la planificación técnica de esta obra de arte.

Malick nos ofrece una concatenación de composiciones en movimiento de una belleza indescriptible, potenciadas por una acertadísima banda sonora y un descaro que otros directores no podrían –o no les dejarían- permitirse.

“El árbol de la vida” nos brinda un poco de esperanza en estos tiempos donde –de forma justificada- se tiende a la desesperanza. La vida puede ser insoportablemente dolorosa, sí, pero también hermosa.

Pero por muy talentoso que sea el director, si no cuenta con un plantel de actores que estén a la altura, la película no funciona. Por eso, también es necesario destacar al magistral reparto de la misma.

lunes, 31 de octubre de 2011

Intruders, de Juan Carlos Fresnadillo


LA CONSAGRACIÓN DE JUAN CARLOS FRESNADILLO


Juan Carlos Fresnadillo, después de obtener un éxito inesperado, antes si quiera de empezar su carrera cinematográfica, gracias a la candidatura al Oscar de su primer cortometraje ("Esposados", 1996), supo mantener los pies anclados al suelo y no se dejó cegar por los flashes de Hollywood. Tras la ceremonia, volvió a España y preparó con esmero la que iba a ser su ópera prima: "Intacto". Un largometraje arriesgado, y de enorme valía.

Danny Boyle se adelantó a todos, en una jugada maestra, y decidió contar con el talento de Fresnadillo, para que éste se pusiera detrás de la cámara en la que iba a ser la continuación de "24 días después". El director español no sólo estuvo a la altura, rodando esta segunda parte, sino que "24 semanas después" resultó ser una película mucho más sólida e interesante que la primera dirigida por el inglés. 

Tras el éxito de "24 semanas después", Hollywood llamó a su puerta y le puso al frente de varios proyectos que no acabaron de cuajar. Aunque, finalmente, Fresnadillo pudo sacar adelante "Intruders". 

Lo más destacable de "Intruders" es la capacidad que tiene el director para sembrar la inquietud en los espectadores, valiéndose exclusivamente de poderosas imágenes y de falsos silencios. Las secuencias evocan emociones fuertes, sin necesidad de utilizar trazos gruesos. Los personajes no sueltan largas parrafadas, para decirnos cómo se sienten; es la cámara -que parece estar siempre flotando- y las interpretaciones físicas de los actores, las encargadas de moldear una atmósfera espeluznante. 

"Intruders" nos cuenta dos historias familiares que transcurren en paralelo, aunque en épocas distintas; y que al principio no parecen tener demasiado en común. En una de ellas, una familia española recurre a la religión para tratar de escapar de los fenómenos sobrenaturales que parecen asediarles; en la otra, es la psiquiatría la que trata de dar una explicación a los extrañas sucesos. En ambas, resulta importantísima la presencia de un monstruo sin cara -Carahueca- que se dedica a robar los hermosos rostros de niños y niñas. 

En la película se nos habla de los miedos ancestrales e infantiles que perviven en la memoria, después de alcanzada la madurez, y cómo estos pueden afectar la estabilidad familiar. 

Fresnadillo también demuestra que se puede rodar una película de Terror en español, y en España, sin que nada quede forzado o artificial; aunque a esto también colaboran las impresionantes actuaciones de Daniel Brull, Pilar López de Ayala, Héctor Alterio y el niño protagonista, excepcionales todos ellos. Y no menos excepcionales, el reparto inglés, encabezado por un soberbio Clive Owen. 

El guión es sencillo, y quizá peca de demasiado esquemático. La trama, debido a algún aspecto endeble en su estructura y desarrollo, si hubiese caído en manos de otro director menos talentoso, podría haber dado como resultado un bodrio infumable. Pues toda la tensión y el suspense de esta película tienen muchísimo que ver con una cuidada planificación técnica, un montaje acertadísimo y una banda sonora, quizá demasiado presente, pero que cumple sobradamente.

martes, 25 de octubre de 2011

"Scifiworld: Escribas del Miedo"


Ayer salió "Scifiworld: Escribas del Miedo", un especial sobre escritores en lengua castellana y novelas de Terror. En él podréis saber un poco más -o descubrir- a Emilio Bueso, Juan Ángel Laguna Edroso, David Jasso y Juan De Dios Garduño. 

"Scifiworld: Escribas del Miedo" es una edición digital gratuita, un regalo de Scifiworld a sus lectores. Para descargar el especial en PDF basta con pinchar sobre la imagen que acompaña la entrada o sobre la columna de la derecha donde aparece la imagen de la portada.

La publicación será aperiódica, por lo que no os puedo anticipar cuándo saldrá otro número. Lo que sí espero es que os pique el gusanillo, y le deis una oportunidad a alguna de las novelas mencionadas.

lunes, 10 de octubre de 2011

Sacamantecas y otros relatos vacos de terror, de Mikel Rodríguez

Mi compañero de Nocte, Mikel, nos trae una interesante antología. Os dejo la nota de prensa de un libro que, al menos un servidor, va a devorar en breve:


SACAMANTECAS Y OTROS RELATOS VASCOS DE TERROR de MIKEL RODRIGUEZ

Las historias que constituyen este volumen son fruto de un afortunado cruce entre el género de terror –muy particularmente tal y como lo entendió H. P. Lovecraft, cuya «presencia», siempre inquietante, es notoria a lo largo de todo el libro– y la tradición vasca más truculenta y esotérica. El título del texto que encabeza el volumen, Sacamantecas, o el de otros, como Sabbat, Hombre-lobo en Bergara o Vampiros en Donostia, son suficientemente elocuentes sobre el espíritu que ha animado al autor, Mikel Rodríguez, quien se ha servido de su condición de historiador para ambientar los relatos con notable rigor en el tiempo y en el espacio. Así, en ellos aparecen referencias explícitas al misterioso despoblado alavés de Otxate, a las cazas de brujas del siglo XVI y XVII en el Labourd y en el país del Bidasoa o al naufragio en extrañas circunstancias del mercante Komaroski en aguas de Donostia, suceso éste que pudo inspirar a Bram Stoker uno de los episodios más conocidos de Drácula. Del mismo modo, los relatos están poblados por personajes históricos, desde un asesino en serie como Juan Díaz de Garayo, el famoso Sacamantecas, hasta Sabino Arana, fundador del PNV, pasando por el científico Fausto Elhuyar o el fabulista Félix María Samaniego. Rodríguez se suma con este volumen a una corriente literaria, la del género fantástico y de terror, que, aunque quizá no aflore con excesiva frecuencia, fluye desde lo más profundo de la tradición y la historia vascas.

Mikel Rodríguez Álvarez  (Oiartzun, 1967) es profesor de Historia en el instituto de Lekaroz. Especialista en Historia Contemporánea y en Historia Oral, ha colaborado con instituciones como Eusko Ikaskuntza o Gerónimo de Uztariz y revistas como  Historia 16,  Historia y Vida,  El mundo de los Pirineos o Serga, donde ha publicado un centenar de artículos. También ha participado en la actualización de la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco y del Petit Larousse. Es autor de los libros Maquis. La guerrilla vasca 1938-1962 (2000), Memoria de los vascos en la II Guerra Mundial (2002) y Espías vascos (2004). Sacamantecas y otros relatos vascos de terror es su primera incursión en la literatura de ficción

martes, 4 de octubre de 2011

Código fuente, de Duncan Jones



UN TROPIEZO PERDONABLE

“Código fuente” es una película realizada con solvencia, que cumple con su principal cometido: entretener. Este logro bastaría para cualquier otra producción de Hollywood, pero siendo la segunda película de Duncan Jones (“Moom”, 2009) resulta a todas luces insuficiente.

Estoy convencido de que cuando las luces de las salas en las que se proyectará la película se enciendan, los espectadores abandonarán el cine aturdidos, sin tener claro si les ha gustado o no. Porque “Código Fuente”, siendo un producto digno, no alcanza las cotas de calidad que se le presupone a una película urdida por un director que está destinado a dejar su impronta en el séptimo arte; convirtiéndose la cinta en una especie de quiero y no puedo.

La dirección no es lo que provoca que la película, que se presenta interesante, termine por ser un film fallido. Duncan Jones es un director notable. Sabe mantener el ritmo y planificar las distintas secuencias, con extrema habilidad, sin caer nunca en la saturación de planos, y evitando, en todo momento, la confusión que se da en otras películas contemporáneas, donde un montaje epiléptico, impide situar a los personajes en la acción y saber lo qué están haciendo en cada momento. 

El guion es lo que echa por tierra la película, pues es demasiado endeble. El guionista Ben Ripley parte de una premisa poco explorada —viajes hacia atrás en el tiempo, de pocos minutos—, pero no original, como nos han querido hacer creer. Aunque el desarrollo de las tramas no tienen nada que ver entre una y otra, esta película recuerda a “Los cronocrímenes” (2007), dirigida por Nacho Vigalondo.

Los personajes secundarios apenas están esbozados, y carecen del trasfondo necesario para que los espectadores empaticen con la tragedia a la que están abocados. El trabajo de caracterización es nulo. No parecen personas, sino personajes fingiendo serlo; y éste, es otro de los grandes lastres de la película. Siendo la historia de un hombre que despierta en un tren destinado a explotar, qué menos que sufrir un poco por el cruento final que les aguarda a los incautos pasajeros.

Salvo la magistral interpretación de Jake Gyllenhaal (“Donnie Darko”, 2001), capaz de darle verosimilitud a su personaje, tanto en el papel de héroe como de hombre confuso y asustado, poco se puede salvar del resto del reparto, enfrentados a la imposible empresa de darle dinamismo y veracidad a unos personajes mal escritos.

Si alguien no acaba de entender a qué me refiero, basta que visione “United 93” (2006). En esta película, dirigida por Paul Greengrass, el espectador sabe que todos los ocupantes del avión están condenados a morir, y aún así, durante el metraje, vibra y se conmueve con los intentos de la tripulación y los pasajeros por evitar la tragedia. Por el contrario, en “Código fuente”, no se te forma un nudo en el estómago cuando sale malparado algún personaje, como sería deseable.

Duncan Jones hará una gran tercera película. La tercera, siempre es más fácil que la segunda. Tras la decepción, el nivel de exigencia se reduce.